Restauración Bicicleta Cerdino – Mafac Racer

Recuerdo tener solo 13 años cuando salía en bici con mi BH y vestido del Carrera junto a mi tio Robert en esta gloriosa reliquia, ahora cuanto menos, a nivel sentimental. Se trata de una bici que data, segun mi padre, que se compró una igual y al mismo tiempo que mi tio pero en color azul, del año 1977 en Bélgica.

Años de reposo bajo la oscuridad del desván de casa de mis abuelos me llevaron (previo permiso) a querer darle una nueva vida. Una vez en la calle y valorando su estado, comenzó a tomar forma este proyecto.

Es una bicicleta de cuadro de hierro de la marca Cerdino. Cuenta con un montaje compuesto por manetas y pinzas de freno Mafac Racer y un conjunto de desviadores de la marca Sveito y Huret compuesto de 2 platos de 52×44 dientes y 5 coronas de 14×22 dientes de relación y que está montada con rastrales y con tubulares.

Obviamente en aspecto tras tantos años és el de una bicicleta vieja, pero con muy poco presupuesto y haciendolo uno mismo, se puede dejar una bicicleta bonita, auténtica y de época.

 

 

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de afrontar un proyecto como este és que seguramente habrá cosas que no se encuentren en el mercado actual, con lo que deberemos sacar nuestro lado más ingenioso para adaptar y reaprovechar alguna cosilla.

 

Lo primero és desmontar la bici por completo. Hazlo unicamente si eres lo suficientemente habil para saber volver a montarla 🙂

 

És una de las partes más importantes, porque procederemos a desincrustarle toda la suciedad y la grasa adherida durantes tantos años para dejarla lo más limpia posible y montarla como si fuese una bicicleta nueva.

 

 

En el paso del lavado utilicé KH7 para el cuadro y la froté a mano con una esponja junto con champú para coche para dejar todo limpio a excepción de los componentes de la transmisión, que utilicé un desengrasante de la marca CRC que és biodegradable. Ya que lo vas a hacer en casa por lo menos no tires nada “malo” por el desagüe 🙂

 

 

En mi caso tuve la suerte de que el cuadro no presentaba rasgazos ni golpes en la pintura, por lo que no iba a necesitar pintarlo y podria conservar su pintura original.

 

Con todo limpio, desengrasado y bien seco, procedí a darle de nuevo la vida a esos cromados a los que se les ha ido con el tiempo el brillo. Para este proceso se necesita algo que és barato a la par que facil de usar. Se puede encontrar en cualquier establecimiento de suministros industriales o ferreterias grandes. Se trata de lana de acero.

 

 

El procedimiento es muy sencillo, consiste en coger pequeños trozos de lana y frotar las piezas cromadas como si las estuvieramos puliendo. Al hacerlo a mano tendremos que armarnos de paciencia pero lograremos un acabado muy seguro, ya que el movimiento abrasivo será mucho más leve que con cualquier máquina.

Nota: Recomiendo el uso de guantes y una mascarilla. La lana acaba haciendo daño en los dedos y levanta polvo.

 

El resultado és de lo más increible para un proceso tan simple.

 

 

La parte (para mi) más dificil de todo fué el volver a darle la vida al sillín. Compuesto por un cuerpo metálico con remaches y cuero, pero de verdad, nada de imitaciones…

Con mucho cuidado y protegiendo el cuero para no dañarlo, lijé (a mano) toda la base metálica que lo forma para después pintarlo de color negro.

 

Una vez pintada la base llegó el momento crítico. Hay que quitarle todas las impurezas y para ello lijé (con lija muy fina) toda la base de cuero hasta que se quitaron todas las manchas.

El siguiente paso fué comprar tinte para cuero. Con la ayuda de un trapo fuí esparciendo todo el tinte por todo el sillín hasta lograr esta imagen.

(Darle las gracias a mi madre, que fué la que me asesoró con todo el proceso del cuero)

 

Un cepillado durante un buen rato y nuestro sillín está como el primer dia.

 

 

Obviamente tanto las fundas y los cables como la cinta del manillar y los tubulares no se podian reutilizar, asi que fué sustituido por unas nuevas.

En el caso de la cinta pedí una de color imitación a cuero para que le diese ese toque antiguo.

Los tubulares fueron sustituidos por unos Vitoria. No era viable montarle unos Tufo a una bici a la que quieres conservarle la identidad antigua 😛

El resultado de la bici és más que satisfactorio y con un presupuesto de aproximadamente 100€. La mano de obra, el sacar momentos libres para ir trabajando poco a poco y disfrutar realmente haciendolo le dan mucho más valor del que realmente ya tenia esta bicicleta.

 

 

Espero que hayas disfrutado de este post tanto como yo disfruté de este proyecto.

Gracias por leerme 🙂

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